El pasado fin de semana, nuestra comunidad volvió a demostrar que la unión y la tradición son el alma de nuestras fiestas. Entre el aroma de las brasas y el sonido de la música, celebramos unas jornadas inolvidables en honor a nuestra patrona.
Sábado 31: El arte de la preparación y el fuego
La jornada comenzó temprano, a las 10 de la mañana, con la llegada de la carne. Los voluntarios tomaron el relevo de inmediato, dedicando gran parte del día a las labores de preparación. Fue un sábado donde la tradición de la matanza y la energía de la música moderna se dieron la mano, especialmente gracias al ritmo del grupo Edición Limitada, que amenizó la tarde.
Como en toda buena faena, hubo que hacer un alto en el camino para reponer fuerzas. Los asistentes disfrutaron de un auténtico festín de sabores locales, entre los que no faltaron gachas, migas cardielejas o cacuelas.
El día concluyó como mandan los cánones: al calor de la gran hoguera, que se mantuvo viva y con fuerza desde el primer rayo de sol hasta bien entrada la noche.
Domingo 1: Devoción y sabor en comunidad
El día grande de Santa Brígida amaneció con un cielo gris, pero el ánimo de los vecinos permaneció intacto. Tras la solemne misa y la procesión en honor a nuestra patrona, la amenaza de lluvia obligó a trasladar los actos festivos al Centro Social.
El cambio de ubicación no restó ni un ápice de alegría al encuentro. Una gran multitud se congregó para degustar la monumental parrillada preparada con el trabajo del día anterior. Fue un momento de convivencia gastronómica que sirvió de antesala a un broche de oro musical: el tardeo se alargó entre aplausos gracias a la brillante actuación de Mónica Sáinz.
Agradecimientos
En este apartado, nos vais a permitir que no nombremos a nadie, porque la lista de ayudantes y colaboradores es interminable y corremos el riesgo de dejarnos a alguien, lo que sería injusto. Pero nada de esto habría sido posible sin el esfuerzo desinteresado de quienes trabajan en la sombra. Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a todas las personas que trabajaron preparando la carne, cortando, haciendo filetes, limpiando, preparando los embutidos, cocinando gachas, migas y cachuelos, asando en la parrilla, vecinos aportando mobiliario y utensilios de matanza... en fín, un numeroso grupo de cardielejos que arrimaron el hombro en el montaje y la organización para que el resto solo tuviéramos que preocuparnos de disfrutar.
"La fiesta la hacen las personas, y este año, Santa Brígida ha brillado más que nunca gracias a vosotros."
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